El olor a humo y sangre llegaba a Raki como un funesto sentir, el pobre orco herido de muerte yacía en el suelo esperando el final. Pidió a los dioses un último placer, estos respondieron llevando el aroma de las flores en el viento.
Entre la neblina un elfo oscuro emergió, y dirigiéndose a él le dijo:
-Eres el último de tu aldea, en unas horas Tralina será reducida a cenizas. Únete a mi y levántate como un orco oscuro para dirigir a tus hermanos renacidos en la conquista impía-
No había honor en la oscuridad. Sin dudar Raki respondió:
-Si este es mi final, con orgullo lo acepto y le pido a los dioses que la justicia...-
La voz del orco fue apagada por la sangre; su final había llegado.
Los que alguna vez fueron aldeanos de Tralina, ahora eran simples recuerdos espectrales recorriendo el camino hacia el reino onírico. Solamente Raki se negaba a olvidar quién fue y su deseo de justicia. Rogaba que los dioses escucharan su pedido, una oportunidad para luchar nuevamente contra los elfos oscuros.
Para su desgracia fue el dios de la venganza quien respondió. Con una voz grave y gutural, dijo:
-Raki de Tralina, a cambio de tu alma te concederé el poder suficiente para destruir a tus enemigos-
El que fue un orco dudó. La venganza venía acompañada de odio y esto siempre llevaba a la deshonra. La justicia, por otra parte, era equilibrio: un castigo acorde al pecado. Con pesar el orco se negó a aceptar el trato, demostrando honor y lealtad a sus creencias.
Tal muestra de virtud llamó la atención del dios de la justicia, quien se hizo presente desterrando a la venganza. Con una voz musical y dulce se dirigió a Raki:
-Pocos pasan mi prueba, eres digno de convertirte en el ángel de la justicia, pero te advierto que el costo es alto. No tendrás descanso hasta que la justicia venza sobre la venganza-
Esta vez el orco aceptó diciendo:
-¡Con honor acepto mi misión, juro proteger a los inocentes y castigar a los impíos!-
La justicia, dichosa con su respuesta, declaró:
-Entonces a partir de hoy te conocerán como Raki, el justo. ¡Ahora abre los ojos y cumple tu misión!-
El ahora ángel abrió sus ojos y se encontró donde antaño fue su hogar. Con su nuevo cuerpo y espíritu renovado, se dirigió al centro de la aldea, impulsado por una fuerza divina. Las hordas oscuras caían a su paso; solamente su presencia sagrada era suficiente para que los zombies se desplomaran inanimados.
Al llegar a su destino encontró a su verdugo, sentado en un trono de cadáveres. Las palabras no eran necesarias. Recogiendo el hacha de un hermano caído, arremetió contra el elfo oscuro.
La luz y la oscuridad danzaban alrededor de los combatientes y el suelo se agrietaba a causa de las estocadas fallidas. Poco a poco el corrupto fue agotando sus fuerzas y, desesperado, imploró el perdón; pero los seres que transitan el camino oscuro buscando poder, sentencian su final.
El noble ángel levantó su hacha para darle una muerte honorable y con un rápido movimiento lo decapitó. Las ruinas de Tralina habían sanado. Orgulloso, Raki extendió sus alas con plumas verdes y rojas; rápidamente se perdió en el cielo para seguir con su misión.